Capitulo 1
El cielo nublado amenazaba las calles del portal del Ángel, que yo recorría ausente, hoy lunes por la mañana.
La gente se cruzaba en mi camino, pero mi mente existía demasiado distraída en ese momento. Entré en una estrecha calle hasta llegar a un bar que doblaba la esquina, el mismo bar cada lunes, donde sólo existía ella.
Entré en el bar, donde la gente saludaba a la semana entre cafés, periódicos, amigos, en las mesas de billar o simplemente pensando en sus cosas tomando una consumición que no acabarían.
Yo me senté en la misma mesa de siempre, justo delante del escenario de pequeñas dimensiones del que disponia el bar.
- Un baso de ballantines, porfavor. – Mediogrité mirando hacia la barra.
Cada mañana, por muy temprano que fuese, me apetecía beber licor mientras le miraba, hipnotizado por su hermosura.
- Tenga. – Me dijo la camarera con una sonrisa, dejando mi bebida en la mesa.
- ¿Cuánto falta para que empiece? – Pregunté.
- Se estan preparando, supongo que un par de minutos.
La camarera se perdió de mi vista mientras yo me encendía un cigarro y comenzaba a beber.
Las luzes se apagaron y el bar se quedó casi a oscuras, iluminado solo por las velas de las mesas perfumadas con un dulce olor a fresa, y el foco de luz ténue apuntando hacia el escenario. Entonces, subió ella, acompañada de su dorado y reluciente saxofón. Un chico subió detrás y se sentó frente al piano de media cola, en una esquina del
escenario. Ella tenía el pelo ondulado, no era alta pero sí muy pálida, su cara redondeada y agraciada curbaba sus labios en forma de sonrisa, siempre, y antes de empezar a tocar, sus ojos, marrones oscuros, se cerraban siempre a mitad de la
canción. Era la chica más hermosa que había visto en mi vida.
Los murmuros de la gente cesaron, arropados por el manto musical, como si fuesemos bebes, sintiéndonos cálidos por su hermosa melodía, quedándonos dormidos, existiendo sólo para seguir escuchando. Interpretaban Romantic Saxo, de Kenny G, acompañado por el piano. Un conjunto hermoso.
Los párpados empujaron hacia abajo y yo no puse resistencia alguna. El bar donde el humo del tabaco ondulaba como serpientes volando, donde la bebida acompañada de tal melodia, parecia el mejor trago de toda una vida, era como el paraíso.
Los momentos que pasaba en aquél bar eran los mejores. Pero nunca duraban mucho. Sonó mi móvil, un mensaje, un nuevo caso, cómo cada lunes. Pagué mi consumición y salí del bar, molesto de no poder acabar de disfrutar su canción.
Entré en el coche patrulla y me dirigí camino a comisaría.


Novela negra ¿eh? Mola, mola, seguiremos ojeandolo.
ResponderEliminarvaya!! me ha gustado mucho, me parece que tiene bastante gancho. me has dejado con la intriga!! seguire leyendo los proximos pases. realmente me gusta mucho tu estilo de escribir, claro y dices lo que piensas.
ResponderEliminarsigue asi! te seguire!!
sigue enredándose,jeje...guay ^^...en tu historia hay una saxofonista,como yo!o.o jajaja
ResponderEliminarun beso
Está muy bien, he leído este y el prologo, muy interesante y bien redactar. Solo que en un párrafo he visto varias faltas de ortografía, échale un vistazo.
ResponderEliminarPor lo demás bien ^^
Namarie.